Cuando era niña veía a mis padres sentados en flor de loto en unos cojines llenos de flores bordadas. Una varita de incienso se consumía lentamente y la foto de un señor gordito estaba suspendida en la habitación en penumbra al lado del pachulí, unas piedritas de colores y palo santo. Yo me quedaba mirándolos en silencio, esperando a que abrieran los ojos y me dibujaran una sonrisa, como pasaba siempre, después del rito.

¿Qué hacen, qué ven? Les preguntaba inquieta, mi padre se iba en descripciones maravillosas y mi madre me preguntó ¿Quieres hacer también? Así fue como empecé a meditar. Dentro del decorado del cuarto, empezaron a aparecer también fotos de los Beatles, otros maharajas, otras técnicas, música y más cojines bordados por mi abuela.

La meditación llegó a occidente en los años sesenta cuando los Beatles encontraron al Maharaja Mahesh Yogi y cambiaron para siempre el estilo de vida y pensamiento de una generación.

Esta práctica, asociada regularmente al movimiento hippie o a la doctrina budista ha sido el campo de estudio de las ciencias humanas y por lo tanto, se cree que las ciencias exactas le restan importancia, pero contrario a lo que pensamos, no es así.

Con la fundación del Mind and Life Institute en USA en los años ochenta, la percepción cambió. En el año 2000 Tenzin Gyatso fundador de la ciencia contemplativa, rama científica que se estudia en dicho instituto, propuso que se dedicaran a investigar la actividad cerebral de más de 100 personas meditantes durante 15 años.

¿Qué encontraron?

Actividad cerebral antes y después de 10 minutos de meditación

Actividad cerebral antes y después de 10 minutos de meditación

Según esta experiencia científica, dada la plasticidad del cerebro, se reportaron cambios en niveles de actividad, de volumen y conectividad en la corteza prefrontal (una región asociada con la toma de decisiones conscientes y la regulación emocional), la ínsula (que representa los estados internos del cuerpo), el giro cingulado (toma de decisiones), el hipocampo (memoria) y la amígdala (emoción).

Los cambios observados por la neurociencia, son experimentados por aquellos que meditan, en apenas ocho semanas de práctica.

Pero la investigación científica no se ha contentado solamente con el estudio del cerebro adulto. En Canadá, por ejemplo, desde hace varios años algunas escuelas usan métodos de meditación adaptados a los niños como el “Mindful Up”. también llamado meditación de plena conciencia o mindfulness y es usado por el profesor Christopher Lee en su clase. Lo que atrajo a los equipos de investigación de la científica Kimberly Schonert-Reichl.

La conclusión es definitiva, con la práctica de la meditación, en cuatro meses, estos niños que oscilaban entre los 9 y 12 años, al momento de la investigación, tuvieron notas en matemáticas 15% mejores; demostraron en un 24% mejor comportamiento social y fueron 24% menos agresivos.

Algunas escuelas usan métodos de meditación adaptados a los niños como el “Mindful Up”.

Algunas escuelas usan métodos de meditación adaptados a los niños como el “Mindful Up”.

“Yo realmente no anticipe que tendríamos tantos hallazgos positivos en todos los múltiples niveles que estudiamos”, dice la coautora del estudio Kimberly A. Schonert-Reichl.

Los niños sujetos a la investigación, superaron a los que no lo hacían en las mediciones relacionadas con control cognitivo, niveles de estrés, control emocional, optimismo, empatía y agresión.

Meditación del tercer tipo

Según lo mencionado anteriormente, este sentimiento de bienestar que proclamaban mis padres después de cada práctica, no era simplemente una “sensación” sino un hecho. Mi madre lleva más de 30 años meditando y tanto el lugar, como las técnicas y la manera de hacerlo, han cambiado.

Según la revista francesa, Pour la science los neurocientíficos llevan investigando 3 tipos de meditación:

La primera, es la meditación por atención enfocada, que tiene como objetivo dominar y enfocar la mente en el momento presente, mientras se desarrolla la lucidez mental.

El segundo tipo, es la llamada meditación de atención plena o supervisión abierta (a veces también conciencia no reactiva). Esta cultiva una conciencia más neutra de las emociones, pensamientos y sensaciones, para que no se vuelvan incontrolables y creen angustia mental. En esta práctica, el meditador permanece atento a sus sentimientos, sin concentrarse en nada en particular.

Finalmente, el tercer tipo de meditación se centra en el desarrollo de la compasión y el altruismo hacia los demás, reduciendo la tendencia a enfocarse en sí mismo.

Si nuestro cerebro se modifica y este cambio es percibido por nosotros y los que nos rodean ¿Cómo percatamos esos cambios, en qué contextos se manifiestan y cuál es el aporte a nuestra cotidianidad? En el próximo artículo estaremos hablando de cómo la meditación cambia la manera en la que reaccionamos frente a las circunstancias de la vida.

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6 thoughts on “Científicamente comprobado: ¡Meditar modifica tu cerebro!

  1. Buen día.tengo una mente tanto agitada.no se concentrarme y deseo aprender a meditar para relajarla.si llegan a leer este postal.espero me oriente como hacerlo paso x paso.gracias.

    • Hola Leyda, pronto estaremos lanzando nuestra app que esperamos te ayude. También estaremos publicando artículos sobre cómo meditar. Saludos!

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