No soy un ejemplo de estoicismo. Una vez, mientras mi hija de 3 años jugaba en el parque y yo sacaba algo del bolso, una niña más grande la empujó. La vi en el piso, boca abajo; mientras la otra niña seguía jugando como si nada. Identifiqué rápidamente a su madre fundida en su teléfono, convertidos en un ser indivisible.

¿Cuál fue mi reacción? La imagen es la siguiente: Una mujer (yo) agarra a su hija y rápidamente se la lleva en brazos, camina hacia la madre mitad persona mitad teléfono, no sin antes agarrar a la niña que la empujó, y arrastrarla también hacia la madre-esfinge. Todo pasa muy rápido, si apenas lo recuerdo, hace calor y unas gotas resbalan incómodas hacia mis ojos; hay un silencio total interrumpido sólo por la mirada telefónica de la madre de la niña, quien sin saber si lo que se le acercaba era parte de la realidad o de algún fragmento de un video de youtube, repara, que le llevo a su hija en brazos.

-iSeñora!-, le dije o le grité o eso gimió mi boca, sin que me diera mucha cuenta de lo que hacía la injurié diciéndole, -su hija empujó a la mía y siguió como si nada-, lo decía mientras señalaba la raspadura minúscula que mi hija llevaba en la rodilla derecha y la cual al parecer, y muy a mi pesar, ya había olvidado. La otra madre, un poco asustada, reprendió a su hija y nos pidió disculpas en un idioma recién aprendido. Terminé por disculparme yo también y secarme el sudor de la frente, mientras sonreía como queriendo decir, -iAy los niños!, Buen día- terminé la frase, mientras caminaba dando tumbos con mi hija pidiéndome un helado.

¿De dónde salió tal reacción? ¿Cómo fui capaz de caminar con dos niños en los brazos bajo el sol implacable del mediodía? La respuesta se encuentra en el funcionamiento de nuestro cerebro, en ese momento el córtex prefrontal, que se encuentra justo detrás de la frente, estaba iluminado y trabajando a pleno. El córtex es responsable de muchas habilidades de pensamiento de alto nivel, – o no- incluyendo el procesamiento analítico, la toma de decisiones ejecutivas y la modificación de la conducta. Mantiene áreas de nuestro cerebro, como la amígdala, en control.

Una mayor actividad en la amígdala y una menor actividad en la corteza prefrontal se ha relacionado con el comportamiento agresivo, el aumento de la ansiedad y la falta de capacidad para tomar decisiones sensatas. A diferencia de la amígdala, no se desarrolla completamente hasta mediados los 20 años. Como decíamos en el artículo anterior, un cerebro sano, dada su plasticidad, se modifica a lo largo de nuestra vida de diferentes maneras y dependiendo de las prácticas y estilo de vida que llevemos; no se aproxima al equilibrio hasta la tercera década de vida.

A veces reaccionamos al estilo causa-efecto de manera positiva o negativa de acuerdo a las circunstancias y retos que se anteponen en nuestra vida cotidiana. Si cambiamos la perspectiva de lo ocurrido en el parque, podríamos anticipar que la causa de mi enfado provino de un hecho que no vi en su totalidad, puesto que la caída ocurrió mientras buscaba algo en el bolso y mi juicio se vio afectado por la crítica permanente que hago hacia las personas que están mirando su teléfono constantemente sin percatarse de lo que ocurre a su alrededor, especialmente cuando están con sus hijos. Mi repentina reacción no me dejó observar que la mujer no hablaba el idioma local, es decir que ¿tal vez acababa de llegar? ¿Estaba tramitando algo urgente en su teléfono? ¿Su hija no se dio cuenta que había empujado a la mía?

Este tipo de situaciones de la vida cotidiana escapan de nuestro control, dependiendo del día, de si dormimos bien la noche anterior, de si nos levantamos con un pie u el otro. A veces, las situaciones son más graves, a veces reaccionamos otras no, a veces nuestras reacciones causan un efecto negativo irreparable.

¿Cómo hacemos para controlar nuestras reacciones?

Diana Winston, Directora del “Mindfulness Awareness Research Center” emplea una técnica con sus estudiantes resumida en la palabra “RAIN” (Lluvia). En ella resume, a partir de la inicial que forma la palabra, cuatro perspectivas que nos pueden ser muy útiles a la hora de dominar la reacción que asumimos cuando interactuamos con otros en situaciones difíciles:

  • R: Recognize (Reconocer), sea consciente de la clase de emoción que está teniendo. Dele una etiqueta mental como “miedo”, “tristeza”, “alegría”, “pensamiento”, etc.
  • A: Allow (Permitir), ¿Puede dejar que esta emoción esté aquí? Mire si puede darle una gentil aceptación. Reconozca que todas las emociones están bien, es nuestra relación con esas emociones lo que puede ser problemático.
  • I: Investigate (Investigar), sea curioso acerca de sus emociones. ¿Cómo se siente en su cuerpo? ¿Puede sentirlo en el pecho, en el vientre o en otra parte? ¿Se mueve o permanece igual? ¿Hay pensamientos que lo acompañan? Use su atención para experimentar la emoción en el momento presente.
  • N: Not identify with (No me identifico con él), A medida que pase por el proceso anterior, naturalmente comenzará a tomar esta emoción de manera menos personal, viéndola como es: energía en movimiento, pasando a través de usted. En otras palabras, ver la ansiedad como objeto versus la ansiedad que estoy sintiendo. El proceso de separación deja espacio a una emoción distinta y ayuda a recuperar una mayor sensación de calma y felicidad.

Es claro que cuando estamos en medio de una situación difícil, realizar el análisis anterior no sería posible, porque no somos conscientes del tiempo cuando esta se presenta. Pero para que en casos como el mío en el parque o cuando la situación aparezca reaccione de la mejor manera posible, como sí mi cerebro -tal como el disco duro de una computadora- ya hubiera realizado el RAIN necesario para controlar mi reacción- necesitamos ser conscientes a diario y guiarnos – a través de la práctica de la meditación, por ejemplo- según la propuesta de RAIN u otras, que nos lleven a identificar nuestras emociones, para que en el momento necesario nuestro cerebro esté listo para reaccionar positivamente.

(RAIN) Reconocer, aceptar, investigar, no-identificarse con

(RAIN) Reconocer, aceptar, investigar, no-identificarse con

La técnica de la LLUVIA, y la meditación de la atención plena en general, se convierte en una herramienta poderosa para reemplazar nuestra reactividad basada en amenazas más primarias y reemplazarla con una respuesta más reflexiva. De hecho, después de estudiar las resonancias magnéticas antes y después de un curso de atención plena de 8 semanas, los investigadores de la Universidad de Pittsburgh encontraron que la amígdala de los sujetos de estudio reduce su volumen, mientras que la corteza prefrontal se vuelve más gruesa. La práctica de la meditación de plena consciencia, en efecto, aumenta su capacidad de participación en regiones de la corteza prefrontal de orden superior (reflexiva) y reduce la actividad cerebral de orden inferior (primaria).

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Escrito por

Victor Coutin, fundador de la primera aplicación de meditación guiada en el mundo, diseñada por hispanohablantes para el mundo de habla hispana, encabeza una revolución silenciosa: llevar la meditación a las masas en América Latina y más allá. Te invitamos a unirte a su increíble jornada durante el lanzamiento de Aire Fresco en su misión: ayudar a correr la voz sobre la meditación de atención plena y a trabajar para mejorar la calidad de vida y el bienestar de los más de 400 millones de hispanohablantes en todo el mundo.

One thought on “Dime cómo reaccionas y te diré quién eres

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